Obras maestras

 

Estas obras maestras del arte moderno y contemporáneo han sido seleccionadas de entre las 120 000 pertenecientes a la colección del Centre Pompidou, ¡la más grande de Europa! ¡Redescubra los tesoros del Centre Pompidou!

Estas obras maestras, prestadas por todo el mundo, regresan a París para una nueva muestra llamada #PompidouVIP  (Very Important Pieces), que permite al público descubrir algunas de las obras de los artistas más emblemáticos de los siglos XX y XXI.

 Mediante este recorrido por el corazón de las colecciones de los niveles 4 y 5 del Museo, el Centre Pompidou ofrece al público una experiencia inmersiva a través de la evolución de las búsquedas formales y estéticas del arte moderno y contemporáneo.

Un nuevo recorrido por el museo

#PompidouVIP

   

Descubra un nuevo recorrido llamado #PompidouVIP: las piezas más importantes del Centre Pompidou, repartidas en los dos niveles del Museo.

Toda la información y los horarios en la agenda:

 

Para preparar y prolongar su visita:

 

Vassily Kandinsky

Mit dem schwarzen Bogen (Con arco negro), 1912

 

Tres bloques de color, dispuestos en triángulo, listos para colisionar, con movimientos opuestos y tensados por una gran línea negra en forma de arco.

Kandinsky se inspira para este cuadro en el principio de disonancia que descubre en la composición musical de su amigo Arnold Schönberg. El lenguaje y los códigos musicales le ayudan a liberar la pintura de su función descriptiva. Kandinsky quiere alejarse de las apariencias, demasiado fugaces, y alcanzar un mundo más interior, más espiritual. Hace vibrar sus colores con múltiples matices a fin de suscitar las vibraciones del alma. La pintura revela el orden del mundo en su propio idioma. «Crear una obra es crear un mundo».

 

 

Marcel Duchamp

Fontaine (La fuente), 1917/1964

 

En 1913, Marcel Duchamp inventa el ready-made: un objeto industrial confeccionado, como un portabotellas, reclamado como obra de arte por haber sido elegido por el artista.

En 1917, en un intento de provocación, Marcel Duchamp compra un urinario y lo envía bajo el seudónimo de Richard Mutt con el nombre de La fuente a una exposición de la Sociedad de Artistas Independientes de Nueva York. El artículo es rechazado. Mediante este gesto simple, casi anodino, Duchamp le da un nuevo enfoque y crea un nuevo pensamiento.

Pintor, escultor y gran aficionado al ajedrez, revoluciona el arte haciendo prevalecer la idea sobre la creación. ¿Cuál es la función del artista? ¿Qué es una obra en la era del cine, la fotografía, la industria? ¿Tiene que ser bella? ¿Única? ¿Puramente intuitiva? ¿Realizada a mano? ¿No reproducible? Todas estas preguntas, si bien no siempre encuentran respuesta, transformarán profundamente el arte del siglo XX.

Robert Delaunay

Manège de cochons (Carrusel de cerdos), 1922

 

El cuadro se inscribe en la serie de obras dedicadas a escenas de la vida urbana moderna, eventos deportivos y populares que promueven la representación del movimiento y de la velocidad.

La composición retoma el motivo icónico del artista: el disco. Su multiplicación en anillos de todos los colores del prisma y su tumultuoso enrollamiento sumergen al espectador en el frenético movimiento giratorio de un carrusel. En el centro, un par de piernas negras arrastradas por el torbellino de colores reproduce la algarabía de las ferias y fiestas. También se reconoce en primer plano por su monóculo y su bombín la figura de Tristan Tzara, uno de los mayores exponentes del movimiento Dada, amigo del matrimonio Delaunay y muy vinculado a la poesía.

 

 

Otto Dix

Bildnis der Journalistin Sylvia von Harden (Retrato de la periodista Sylvia von Harden), 1926

 

Entre 1925 y 1927, Otto Dix pinta una serie de retratos característicos del movimiento de la nueva objetividad, el estilo realista frío y satírico de la sociedad alemana. Se inspira en los maestros alemanes de principios del siglo XVI, como Grünewald, Cranach o Holbein, no solo en el uso de la técnica –temple sobre madera–, sino también en una representación inclemente del sujeto retratado.

La periodista está aquí sola, en su papel de intelectual emancipada del Berlín de los años 1920. Fuera de sintonía con el cálido ambiente del Romanische Café, punto de encuentro del berlín literario y artístico, Sylvia adopta una pose decididamente indiferente, pero poco natural. Su arrogancia intelectual desentona con sus medias rotas y su vestido con grandes cuadros rojos con el ambiente rosa del Art Nouveau.

Frida Kahlo

The Frame (El marco), 1938

 

Frida Kahlo nace en México en 1907. A la edad de 18 años sufre un terrible accidente y comienza a pintar postrada en una cama de hospital. Este será el comienzo de una larga serie de autorretratos. En 1928, conoce al muralista Diego Rivera, con quien se casa al año siguiente. Su tumultuosa relación con el pintor, su sufrimiento físico y psicológico se convierten en los principales temas de su trabajo.

El autorretrato está pintado sobre una lámina de aluminio, con su rostro en el centro de una pintura bajo vidrio, una producción artesanal mexicana destinada a enmarcar un espejo, una fotografía o una imagen piadosa. El rostro de la artista aparece en medio de una exuberante decoración cuya profusión cromática y ornamental evoca los accesorios y objetos precolombinos omnipresentes en el universo de Frida Kahlo.

Marc Chagall

Les mariés de la Tour Eiffel (Los novios de la Torre Eiffel), 1938-1939

 

Tras un primer viaje a París entre 1911 y 1914 y después de haber participado en la revolución bolchevique, Marc Chagall se instala en la Ciudad de la Luz con su mujer Bella. Su estilo pictórico nace de su imaginario particular y de su vida.

Los novios y el gallo se ven envueltos por recuerdos de Rusia, la vida en París, animales fantásticos y la música. El amor de Bella constituye el pilar central de su ajetreada vida y el pintor plasma aquí la dimensión sagrada de su unión. Un ángel boca abajo agarra un candelabro por encima del barrio judío de Vitebsk, pueblo natal del artista, mientras un gallo envuelve a la pareja. Entre 1938 y 1939, Chagall pinta una imagen protectora frente a los signos de una guerra inminente.

 

 

Henri Matisse

La Blouse roumaine (La blusa rumana), avril 1940

 

Henri Matisse trabaja seis meses en este lienzo y lo fotografía en etapas significativas de su dilatada elaboración. Expone estas fotos alrededor del lienzo en 1945, destacando así el trabajo progresivo de simplificación necesario para lograr el tratamiento sintético de la línea y del color al que aspira. En su forma definitiva, los detalles del modelo se han eliminado, raspado o cubierto para lograr una armonía entre los tres colores, una simplicidad decorativa y una amplitud en las curvas llenas de vitalidad.

«Mi dibujo lineal es la traducción directa y más pura de mis emociones: la simplificación del medio lo permite», explica. La blusa rumana marca la culminación de esta búsqueda y anuncia los colores puros del último periodo del artista.

Piet Mondrian

New York City, 1942

 

Piet Mondrian se exilia a Nueva York en 1940, donde pinta New York City. obra característica de sus últimas búsquedas, tras un largo periodo neoplástico en Europa. La cuadrícula negra es reemplazada por una estructura vibrante y alegre. Los colores primarios y la densidad de los cruces en toda la superficie crean un dinamismo óptico luminoso.

Las luces eléctricas parpadeantes de Nueva York y el tráfico desenfrenado de la ciudad influyen mucho en los artistas europeos exiliados. Fernand Léger llega ese mismo año a Nueva York, ciudad que también concibe como «el espectáculo más colosal del mundo». La intensidad del color y del movimiento de esta obra plasma magníficamente «la nueva energía» descubierta por Mondrian en la ciudad estadounidense y se hace eco del ritmo sincopado del boogie-woogie que inspira sus últimos trabajos.

Fernand Léger

Les Loisirs – Hommage à Louis David (El ocio: homenaje a Louis David), 1948-1949

 

En la década de 1910, Fernand Léger se apropia de las innovaciones del cubismo, como la fragmentación del espacio y el volumen o la geometrización radical de las formas. Al volver de la guerra en 1918, sus composiciones dinámicas con colores brillantes y formas elementales evocan el nuevo mundo moderno y urbano, generador de progreso pero también de tensiones. El humano se funde en un caos mecánico inspirado en la calle, las fábricas, los andamios o los puertos. Poco a poco, el artista pinta figuras tan neutras, suaves y articuladas como su entorno. Retoma temas simples «mediante un arte directo, comprensible para todos».

En homenaje al pintor de la revolución francesa Jacques Louis David, Léger retrata el ocio popular y las vacaciones pagadas como un gran cuadro de la historia.

Joan Miró

Triptyque Bleu I, Bleu II, Bleu III (Azul I, II, III), 1961

 

Miró pinta este tríptico entre diciembre de 1960 y marzo de 1961 en su nuevo estudio de Palma de Mallorca, donde puede por fin realizar obras de gran formato y «liberarse» totalmente. Estos tres lienzos componen tres tiempos de una sola obra y son fruto de su larga búsqueda plástica y poética.

El campo espacial azulado –el azul es el color de los sueños del artista–, espacio infinito, casi cósmico, palpitación aérea y luminosa, a la vez diurna y nocturna, es salpicado por Miró con signos simples y puros: puntos, líneas y trazos, a veces precisos y otras difuminados de color negro y rojo. Estas pinturas nos llevan a una contemplación próxima a la meditación: son ejercicios casi espirituales y místicos de fusión con el orden secreto del cosmos.

 

 

Yves Klein

SE 71, L'Arbre, grande éponge bleue (SE 71, Árbol, esponja grande azul), 1962

 

Para Yves Klein, la belleza subyace, invisible, en la obra de arte. Por lo tanto, no se afana en crearla, sino en capturarla donde se encuentra –en el aire, la materia, la superficie de los cuerpos– y visibilizarla. El artista plasma todo ello en sus herramientas, sus obras, sus modelos y hasta el espectador.

En sus monocromos, reduce cada cuadro a un solo color para alcanzar la «sensibilidad pura» de los espectadores. A partir de 1957, su pintura se limita a solo azul, color «fuera de toda dimensión»: «El azul recuerda a lo sumo al mar y al cielo, lo más abstracto de la naturaleza tangible y visible». En las esponjas, Klein encuentra el material absorbente por excelencia: absorben el azul y forman una imagen potente de su universo utópico.

Ben

Le magasin de Ben (La tienda de Ben), 1958-1973

 

En 1958, Benjamin Vautier (alias Ben) abre con 32 años su tienda en Niza, rue Tondutti de l'Escarène. Cercano a las ideas de Marcel Duchamp, Ben parte de la premisa de que «todo es arte». Con su licencia de anticuario, emprende un negocio de compra y venta de discos de segunda mano, cámaras fotográficas y otros objetos. La tienda, llamada Laboratoire 32, (Laboratorio 32) y más adelante Galerie Ben doute de tout (Galería Ben duda de todo) se convierte en el Centro de Arte Total, un lugar de publicaciones, reuniones y debates frecuentado, en particular, por artistas de la recién creada Escuela de Niza. Ben participa en las actividades del movimiento Fluxus, que, desde principios de la década de 1960 reúne a artistas con la aspiración común de fortalecer el vínculo entre el arte y la vida.

En su tienda, el artista yuxtapone múltiples elementos que transforman el espacio en una escultura en perpetua evolución que él mismo cataloga como «cualquier cosa». Tras de su desmontaje en 1972, La tienda de Ben es adquirida por el Centre Pompidou y reorganizada progresivamente por el artista para darle su propia vida en este nuevo contexto.

Martial Raysse

Made in Japan - La grande odalisque (Made in Japan: la gran odalisca), 1964

 

En 1963, Raysse se instala en Los Ángeles, ciudad que le recuerda con deleite el universo cristalino y hedonista de la Costa Azul francesa. Entonces es solicitado por los museos europeos más importantes y varias galerías norteamericanas. Su lenguaje pictórico es similar al de los artistas del pop art, en particular de Roy Lichtenstein.

Con esta nueva serie Made in Japan, Raysse reúne iconos de la historia del arte recurriendo al pastiche: Cranach el Viejo, Tintoretto y, sobre todo, Dominique Ingres, cuya influencia queda perfectamente plasmada en esta obra. Siguiendo el espíritu de apropiación y parodia propio del pop art y el nuevo realismo, este cuadro, realizado a partir de la ampliación de una fotografía de la que el artista solo ha conservado los contornos, perpetúa la apología de la feminidad y de la sensualidad a través de un lenguaje más expresionista, hasta kitsch: «La belleza es el mal gusto. […] El mal gusto es el anhelo de una belleza excesiva».

Jean Dubuffet

Le Jardin d'hiver (Jardín de invierno), 1968-1970

 

Jardín de invierno nace de una maqueta de poliestireno pintada con vinilo de la que se realiza otra de epoxi pintada con poliuretano (ambas fechadas el 16 de agosto de 1968). La ampliación se lleva a cabo de junio de 1969 a agosto de 1970.

En este «jardín», que no evoca tanto la naturaleza sino más bien una cueva, una caverna, la decoración se reduce a simples trazos negros sobre un fondo blanco. Pero no es tarea fácil: el suelo y las paredes están abollados, abultados, y las irregularidades o accidentes a veces son subrayados por los trazos, otras contrarrestados.

La propuesta del artista no se limita a lo meramente visual, sino que cuestiona por completo la percepción ofrecida por estas arquitecturas meditativas.

Agam

Aménagement de l'antichambre des appartements privés du Palais de l'Élysée pour le président Georges Pompidou, 1972-1974

(Acondicionamiento de la antesala de los apartamentos privados del Palacio del Elíseo para el presidente Georges Pompidou)

 

El acondicionamiento realizado por Yaacov Agam para el Palacio del Elíseo es un encargo del jefe del estado galo en 1971. Excelente ejemplo de espacio pictórico «cinético» creado a escala de una estancia y combinando paredes, techos, suelo y puertas de entrada, el Salón aplica a la arquitectura interior los principios de la «pintura polimórfica» realizada con colores biselados y ofrece al espectador composiciones abstractas que cambian según el ángulo de visión que este adopte.

Acondicionado entre 1972 y 1974 bajo la égida del organismo público Mobilier national, el Salón estaba aún incompleto cuando Georges Pompidou fallece, en abril de 1974. Finalmente, es terminado y completado ese mismo año con un tapiz tejido en la Manufacture nationale des Gobelins a partir de un cartón del artista, y con una escultura móvil de acero inoxidable también diseñada por Agam.

Joseph Beuys

Plight, 1985

 

Síntesis del arte de Beuys, Plight, creada en el otoño de 1985 en Londres para la Anthony d’Offay Gallery, nace como respuesta a la contaminación acústica causada por las obras previstas en torno a la galería.

El espectador penetra en un espacio «claustrofóbico» formado por dos habitaciones con paredes cubiertas con rollos de fieltro. La configuración de la entrada le obliga a doblarse, todo un rito de paso para hacerle vivir una experiencia térmica y acústica: el fieltro almacena el calor y amortigua los sonidos. Luego, el espectador se enfrenta a un doble silencio: el del espacio circundante y el de un piano de cola colocado en la primera habitación, con la tapa cerrada: un cuadro con pentagramas vacíos recalca este mutismo musical.

Todo el dispositivo invita a reflexionar sobre la libertad y sensibiliza sobre el potencial creativo de todo individuo.

Louise Bourgeois

Precious Liquids, 1992

 

Dentro de un depósito de agua de un edificio de Nueva York cuelga una red de frascos y alambiques de cristal. Se trata de líquidos varios, fluidos corporales, sangre, orina, lágrimas, leche y, en el suelo, al pie de una pequeña cama de hierro, un charco de agua. En esta decoración sombría, la ropa y los objetos trazan la huella fugaz de los personajes. El abrigo de un hombre (el padre), la camisa bordada de una niña, una escultura en forma de ubre, otra fálica, conforman el escenario que Louise Bourgeois describe en sus notas: «La niña que encuentra refugio en el abrigo grande representa a la niña que ha sido sometida a fuertes emociones y se muestra capaz, en su proceso de maduración, de sentir lástima por el llamativo Gran Extravagante».

Más allá del aspecto narrativo de la instalación, una inscripción en la tira de metal que rodea al depósito recuerda las virtudes del arte para la artista: «Art is a guaranty of sanity»: «el arte es una garantía de salud mental».

Giuseppe Penone

Respirare l'ombra (Respirar la sombra), 1999-2000

 

Como escultor, Guiseppe Penone siempre se ha caracterizado por una sensibilidad hacia la naturaleza, en particular por los árboles. Respirar la sombra es una obra ambiental solicita la vista y el olfato.

La habitación, tapizada con una miríada de hojas de laurel contenidas bajo paneles de malla metálica, está impregnada por su tenaz olor y teñida de su verde, que se va desvaneciendo con el tiempo. En el centro, las hirsutas siluetas de dos esculturas de bronce parecen arrastradas por una corriente que levanta sus hojas. Extraña mezcla de ser humano y de especie vegetal. Si bien podrían sugerir un episodio de las Metamorfosis de Ovidio, Penone se inspira en realidad en un poema de Petrarca, que declamaba su amor platónico por su musa Laura de Noves (de ahí el guiño a los laureles...), fallecida en Aviñón.

Xavier Veilhan

Le Rhinocéros (Rinoceronte), 1999-2000

 

El trabajo de Veilhan busca siempre un efecto, juega con las percepciones y sensaciones del espectador. Sus temas, extraídos del entorno familiar y cotidiano (animales, objetos, vehículos), constituyen un mundo de imágenes a la vez genéricas y extrañas por su aspecto suave y estandarizado. 

Rinoceronte, figura que ya aparece en una viñeta de 1990, así como en una fotografía, fue presentada por primera vez en la boutique Yves Saint Laurent de Nueva York. El artista parece inspirarse deliberadamente en la publicidad de coches, que consiste en asimilar una marca a un animal rápido: el caballo de Ferrari, el león de Peugeot, etc. Esta escultura paradójica asocia el animal y su peso con el automóvil, evocado por la laca roja de la carrocería utilizada, y su velocidad. Un ligero sobredimensionamiento y una superficie excesivamente lisa y brillante provocan un desfase perceptivo tras la aparente simplicidad del proyecto.

Publicaciones

   

 

 

Obras maestras del Centre Pompidou, 2017

Versión en francés o inglés

208 páginas

 

 

Las obras maestras del Centre Pompidou 

Beaux-Arts Éditions

Disponible el 8 de enero de 2020

 

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