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Artes plásticas

La colección del Centre Pompidou, toda una referencia para cada uno de los grandes movimientos artísticos de los siglos XX y XXI, comienza en torno a 1905 con los artistas fauvistas (Georges Braque, André Derain, Raoul Dufy, Maurice de Vlaminck), los expresionistas alemanes (Ernst Ludwig Kirchner, August Macke, Max Pechstein) y los pintores rusos (Alexej von Jawlensky, Mikhaïl F. Larionov, Natalia Gontcharova). De Henri Matisse, enamorado como ellos de los colores brillantes, el Museo cuenta con un fondo excepcional que abarca toda su trayectoria. A partir de 1907, el movimiento cubista, iniciado por Braque y Pablo Picasso y en el que participaron los pintores Juan Gris y Fernand Léger o los escultores Henri Laurens y Jacques Lipchitz, está representado por obras destacadas.  

 

 

Otras grandes figuras del arte moderno, como Marc Chagall, Robert y Sonia Delaunay o incluso Georges Rouault, con importantes fondos tanto en cantidad como en calidad, ocupan asiduamente las salas monográficas. Tal es el caso de František Kupka y Vassily Kandinsky, ambos pioneros del arte abstracto, cuyas obras llegaron al Museo a través de grandes donaciones, una práctica bastante habitual. La impronta de la Escuela de París, que dio a conocer a artistas extranjeros figurativos, se observa principalmente en pinturas de Kees van Dongen, Amedeo Modigliani, Jules Pascin o Chaïm Soutine.  

 

Las salas temáticas albergan luego los movimientos de vanguardia surgidos durante la Primera Guerra Mundial o que marcaron el periodo de entreguerras: el dadaísmo en Zúrich (Jean Arp, Sophie Taeuber-Arp) y luego en París, con contribuciones esenciales de Marcel Duchamp y Francis Picabia, la nueva objetividad alemana (Otto Dix), la Escuela Bauhaus (Kandinsky, Paul Klee), el suprematismo ruso (Kasimir Malévitch) y De Stijl (Theo Van Doesbourg, Piet Mondrian, Georges Vantongerloo). El surrealismo, ilustrado por obras de Salvador Dalí, Max Ernst, André Masson, Joan Miró o Yves Tanguy, tiene como punto fuerte la reconstrucción de la célebre pared del estudio de André Breton, creador del movimiento en 1924.  

 

En cuanto al periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, la escena artística parisina es evocada por obras emblemáticas de arte informal (Jean Fautrier, Jean Dubuffet) y abstracción gestual (Jean Degottex, Hans Hartung, Georges Mathieu, Pierre Soulages) y geométrica (Auguste Herbin, Victor Vasarely). Las pinturas de Pierre Alechinsky, Karel Appel y Asger Jorn forman parte del movimiento internacional CoBrA. El arte estadounidense está representado por obras destacadas de los expresionistas abstractos Jackson Pollock, Mark Rothko o Barnett Newman. 

 

La escultura moderna también está muy presente en el recorrido con obras de Etienne-Martin, Alberto Giacometti, Julio González, Antoine Pevsner y Germaine Richier. A este conjunto, hay que sumar el estudio del escultor Constantin Brancusi, completamente transportado a la plaza, en las inmediaciones del Centre Pompidou. 


A partir de 1960, los artistas se alejan cada vez más de la pintura de caballete, dando lugar a grandes tendencias en la historia del arte del siglo XX, donde la obra adquiere mayor relevancia y utiliza materiales inéditos, a menudo inestables, incluso perecederos, como sucede con el nuevo realismo, el arte povera o Fluxus. Muchos abrazan asimismo una dimensión experimental con el movimiento, la luz y las nuevas tecnologías. El arte cinético es otra de las corrientes incluidas también en este apartado de la colección,

 

que cuenta con conjuntos excepcionales en torno a movimientos que han contribuido a la ruptura de categorías artísticas y han establecido una nueva relación con el arte, apelando a todos los sentidos u ofreciendo interactuar con el espectador. El movimiento arte povera evoca en particular la dimensión olfativa y táctil, con obras como Respirar la sombra, 1999-2000, de Giuseppe Penone, una habitación tapizada con hojas de laurel, o Sin título, 1969, de Jannis Kounellis, que presenta balanzas de café. Los nuevos realistas, con sus gestos iconoclastas –acumular (Arman), comprimir (César), lacerar (Villeglé)– están particularmente bien representados con obras capitales. Entre las joyas de la colección, encontramos las obras clave de la constelación Fluxus: La tienda de Ben, 1958-1973, una obra de arte total, o Plight, 1985, la instalación meditativa de Joseph Beuys. Las instalaciones artísticas y los happenings empiezan a desarrollarse impulsados por la obra cumbre de Allan Kaprow, Rearrangeable Panels, 1957-1959. 

 

Otras atestiguan la voluntad de reducir los recursos para comprender la obra por sí misma o su idea inherente. Así, las corrientes del arte minimalista y del arte conceptual ocupan un lugar destacado en las colecciones contemporáneas, en particular las obras de Donald Judd, Dan Flavin, Joseph Kosuth y Carl Andre. 

 

Más allá de estas grandes tendencias que pautan la colección del Centre Pompidou, el Museo siempre se ha esforzado en representar todas las individualidades, incluso las más singulares, desde las grandes figuras del panorama francés como Daniel Buren o Christian Boltanski hasta las prácticas más confidenciales de Bernard Réquichot. A partir de la década de 2000, el arte de las mujeres se vio impulsado por una política de adquisición especialmente activa que permitió incorporar obras o conjuntos completos de artistas como ORLAN, Sheila Hicks y Dorothy Iannone. 

 

Por último, la dinámica de la globalización, seguida ahora por todos los grandes museos, ha permitido abrirse a escenarios inexplorados o mal representados, como el arte de la India, de Oriente Medio, de África o incluso de China. Hoy, en las colecciones del Museo, contamos con obras de Atul Dodiya, Farid Belkahia, El Anatsui o Cai Guo-Qiang. 


La colección destaca asimismo a los artistas posteriores a 1960, con obras que van de 1990 hasta nuestros días. Incluye casi 500 obras tridimensionales, además de pinturas y esculturas, instalaciones a menudo multidisciplinares e incluso evolutivas, presentadas a lo largo de varias exposiciones en la 4.ª planta del Museo, dentro y fuera del Centre Pompidou. 

 

Desde 2000, el Centre Pompidou ha intensificado las adquisiciones de artistas vivos en Francia y ha potenciado la búsqueda de artistas en todo el mundo. Además, se ha interesado en diversas etapas y épocas culturales, desde los países de la antigua Europa del Este hasta Asia, pasando por países de África y Oriente Medio.  

La colección incluye obras de Kader Attia, Olafur Eliasson, Dominique Gonzalez-Foerster, Wade Guyton, Petrit Halilaj, Firenze Lai, Ibrahim Mahama, Ernesto Neto, Otobong Nkanga, Roman Ondák, Gabriel Orozco, Damián Ortega, Philippe Parreno, Khalil Rabah, Anri Sala, Shimabuku, Thu Van Yran, Adrián Villar Rojas, Kemang Wa Lehulere, Yin Xiuzhen, etc.